Salvia ( Salvia officinalis )

Era la “hierba sagrada” de los griegos. Los romanos también la consideraban como una panacea, buena para todo. No en vano, salvia procede de la palabra latina salvare (curar). La hoja de salvia es rica en flavonoides. Su alto contenido en aceite esencial le confiere una aromática fragancia. La salvia es colerética (aumente la secreción de bilis). Además, ejerce una acción relajante y antiespasmódica sobre los músculos del estómago y los intestinos.

Su aceite esencial es antiséptico. Estas propiedades le son muy útiles en el tratamiento de los problemas digestivos (digestión lenta y difícil, hinchazón, flatulencias, eructos…). Retrasa las fermentaciones intestinales y los desarrollos microbianos que pueden causar infecciones en el intestino. La salvia contiene sustancias de acción estrogénica, utilizadas en los trastornos de la menstruación (reglas dolorosas, irregulares, sofocos de la menopausia). Su aceite esencial actúa sobre las glándulas sudoríparas, disminuyendo la formación de sudor.

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